Disculpas mil a los -posibles- lectores de este pequeño espacio de sinceridad, la ciudad ha estado algo agitada, de seguro muchos ya lo saben... esto de las grandes metrópolis: transporte publico, calles a reventar, transito imposible, y algo de caos generalizado. Nada que un lector de blogs frecuente no experimente en sus propias pieles.
Esta semana la zurda y yo pasamos mas tiempo juntos del acostumbrado a la semana tradicional de trabajo, por cuestiones de capacitación interna de su empleo -y otras diligencias varias- pudo quedarse en casa dos tardes y una mañana.Esto es mas de lo acostumbrado!
Pudimos pasar mas tiempo en silencio o cocinando, o practicando un poco de ejercicio físico. No lo tome como el gran acontecimiento, solo me sentí feliz con lo simple de la situación, no hubo salidas a comer a restaurantes, ni tampoco las "grandes" actividades que suelen suceder en pareja cuando estos tiempos libres llegan de repente.
Aconteció lo sencillo, lo cotidiano, pero compartido. Cada vez me doy cuenta que la vida que llevamos día a día es producto de algo de lo que no somos conscientes, se parece mas a seguir un libreto aprendido, creo que vale la pena empezar a pensar de veras que mas puede acontecer con tu vida y la mía en medio de una vida de ciudad.
Es un reto para los nuevos hombre esto de empezar a diseñar una vida mas acorde con las verdaderas necesidades humanas, en caso de que sea muy complejo por las situaciones difíciles de la sobre-vivencia y los empleos de hambre que hay que llevar, por lo menos empezar a meditarlo, con eso bastara para que el cambio llegue, ojala mas temprano que tarde.
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