Tonino es una hombre alto, fuerte, de manos rudas y mirada apacible, su lugar de nacimiento esta en el campo al norte del pais. Migro en los años noventa a la gran ciudad en busca de oportunidades y como cualquier hombre persistente, las encontró. Trabajó para 3 empresas en su vida laboral: 2, 5 y 12 años respectivamente hasta que en la ultima, recortaron su salario a la mitad por ajustes, para entonces ya era supervisor. Esto lo llevo a emprender, ahora maneja su propia micro empresa, lidia con clientes exigentes, paga salarios, compra materiales, hace cotizaciones y todo lo que ya ustedes pueden imaginar al respecto de su posición.
Pero en el fondo el sigue siendo un hombre de campo, se le nota! Yo soy uno de sus empleados, el mas nuevo, y con el que tiene alguna cercanía. Lo admiro, puedo ver esa masculinidad y esa hombría para cambiar las situaciones y transformar la realidad. Eso es lo que hicieron los hombres antes que nosotros.
Nuestro hombre ha cambiado, se ha adaptado, maneja las tecnologías modernas, conoce las dinámicas sociales actuales, tanto que tolera con comodidad las diferencias entre su esposa y su hija, (que obedece al avance de los derechos de la mujer), el compañero sentimental de su hija trabaja en la empresa y su realidad genera valor en el entorno.
Pero en algunas cosas, exige procedimientos a la vieja usanza, le gusta conservar algo de si mismo para no perderse tal vez.
Muchos hombres contemporáneos a mi generación tienen otras habilidades, veo la gran capacidad intelectual, física y a veces moral de muchos amigos, vecinos, conocidos cercanos y lejanos, que se encuentran en mi rango de edad (30-39 años), pero brillan por su ausencia algunas capacidades profundas: encarar y tomar acciones para cambiar la realidad. Tanto, que ojeando un poco el ramo profesional en el que me encuentro en la ciudad donde vivo actualmente, es difícil ver el relevo generacional: la mayoría de emprendedores tienen 50 o mas años.
Tal vez esto sea producto del gran cambio social que observamos; hoy quiero gritar a voz en cuello, que necesitamos mas de esta capacidad de los hombres de antaño, sin volver al camino andado, copiar lo mejor del pasado y poner mano a la vida para cambiar este presente tan agobiante.
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