Tonino es una hombre alto, fuerte, de manos rudas y mirada apacible, su lugar de nacimiento esta en el campo al norte del pais. Migro en los años noventa a la gran ciudad en busca de oportunidades y como cualquier hombre persistente, las encontró. Trabajó para 3 empresas en su vida laboral: 2, 5 y 12 años respectivamente hasta que en la ultima, recortaron su salario a la mitad por ajustes, para entonces ya era supervisor. Esto lo llevo a emprender, ahora maneja su propia micro empresa, lidia con clientes exigentes, paga salarios, compra materiales, hace cotizaciones y todo lo que ya ustedes pueden imaginar al respecto de su posición.
Pero en el fondo el sigue siendo un hombre de campo, se le nota! Yo soy uno de sus empleados, el mas nuevo, y con el que tiene alguna cercanía. Lo admiro, puedo ver esa masculinidad y esa hombría para cambiar las situaciones y transformar la realidad. Eso es lo que hicieron los hombres antes que nosotros.
Nuestro hombre ha cambiado, se ha adaptado, maneja las tecnologías modernas, conoce las dinámicas sociales actuales, tanto que tolera con comodidad las diferencias entre su esposa y su hija, (que obedece al avance de los derechos de la mujer), el compañero sentimental de su hija trabaja en la empresa y su realidad genera valor en el entorno.
Pero en algunas cosas, exige procedimientos a la vieja usanza, le gusta conservar algo de si mismo para no perderse tal vez.
Muchos hombres contemporáneos a mi generación tienen otras habilidades, veo la gran capacidad intelectual, física y a veces moral de muchos amigos, vecinos, conocidos cercanos y lejanos, que se encuentran en mi rango de edad (30-39 años), pero brillan por su ausencia algunas capacidades profundas: encarar y tomar acciones para cambiar la realidad. Tanto, que ojeando un poco el ramo profesional en el que me encuentro en la ciudad donde vivo actualmente, es difícil ver el relevo generacional: la mayoría de emprendedores tienen 50 o mas años.
Tal vez esto sea producto del gran cambio social que observamos; hoy quiero gritar a voz en cuello, que necesitamos mas de esta capacidad de los hombres de antaño, sin volver al camino andado, copiar lo mejor del pasado y poner mano a la vida para cambiar este presente tan agobiante.
Saturday, May 30, 2015
Friday, May 22, 2015
Retomando la vida en la Urbe.
Disculpas mil a los -posibles- lectores de este pequeño espacio de sinceridad, la ciudad ha estado algo agitada, de seguro muchos ya lo saben... esto de las grandes metrópolis: transporte publico, calles a reventar, transito imposible, y algo de caos generalizado. Nada que un lector de blogs frecuente no experimente en sus propias pieles.
Esta semana la zurda y yo pasamos mas tiempo juntos del acostumbrado a la semana tradicional de trabajo, por cuestiones de capacitación interna de su empleo -y otras diligencias varias- pudo quedarse en casa dos tardes y una mañana.Esto es mas de lo acostumbrado!
Pudimos pasar mas tiempo en silencio o cocinando, o practicando un poco de ejercicio físico. No lo tome como el gran acontecimiento, solo me sentí feliz con lo simple de la situación, no hubo salidas a comer a restaurantes, ni tampoco las "grandes" actividades que suelen suceder en pareja cuando estos tiempos libres llegan de repente.
Aconteció lo sencillo, lo cotidiano, pero compartido. Cada vez me doy cuenta que la vida que llevamos día a día es producto de algo de lo que no somos conscientes, se parece mas a seguir un libreto aprendido, creo que vale la pena empezar a pensar de veras que mas puede acontecer con tu vida y la mía en medio de una vida de ciudad.
Es un reto para los nuevos hombre esto de empezar a diseñar una vida mas acorde con las verdaderas necesidades humanas, en caso de que sea muy complejo por las situaciones difíciles de la sobre-vivencia y los empleos de hambre que hay que llevar, por lo menos empezar a meditarlo, con eso bastara para que el cambio llegue, ojala mas temprano que tarde.
Esta semana la zurda y yo pasamos mas tiempo juntos del acostumbrado a la semana tradicional de trabajo, por cuestiones de capacitación interna de su empleo -y otras diligencias varias- pudo quedarse en casa dos tardes y una mañana.Esto es mas de lo acostumbrado!
Pudimos pasar mas tiempo en silencio o cocinando, o practicando un poco de ejercicio físico. No lo tome como el gran acontecimiento, solo me sentí feliz con lo simple de la situación, no hubo salidas a comer a restaurantes, ni tampoco las "grandes" actividades que suelen suceder en pareja cuando estos tiempos libres llegan de repente.
Aconteció lo sencillo, lo cotidiano, pero compartido. Cada vez me doy cuenta que la vida que llevamos día a día es producto de algo de lo que no somos conscientes, se parece mas a seguir un libreto aprendido, creo que vale la pena empezar a pensar de veras que mas puede acontecer con tu vida y la mía en medio de una vida de ciudad.
Es un reto para los nuevos hombre esto de empezar a diseñar una vida mas acorde con las verdaderas necesidades humanas, en caso de que sea muy complejo por las situaciones difíciles de la sobre-vivencia y los empleos de hambre que hay que llevar, por lo menos empezar a meditarlo, con eso bastara para que el cambio llegue, ojala mas temprano que tarde.
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