Vivimos en una gran capital, con un idioma diferente al materno. Comparto con la zurda un apartamento cómodo en una zona algo alejada de la gran metrópoli, funciona para nosotros, y, mientras ella trabaja, yo usualmente aprovecho para el tiempo en casa para el estudio del idioma y me encargo de algunas de las labores del hogar.
Ayer por razones de fuerza mayor nos quedamos sin una parte de nuestro salario, un error humano, como el que todos cometemos, después de algunos momentos de tensión entre nosotros por la situación que esto genera, todo salio a mejor.
En estos dos días, solo contaba con algunos elementos en mi alacena para alimentos, la zurda muy preocupada por mi dieta, no encontraba la forma de ayudarme con los almuerzos y cenas de estos dos días, con los alimentos reducidos tuve que ingeniármelas. Al termino del primer día, cuando regreso cansada del trabajo, encontró un suculento plato - del cual ella se jacta de prepararlo mejor que yo- apenas para saciar su hambre voraz. Al día siguiente, en horas de la tarde, pues llego mas temprano de lo normal, la esperaba otra delicia, no dio pista de como se lograron ambos menús
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Las situaciones pueden ser diversas en cantidad y calidad, es cuestión de una decisión diaria la que las convierte en posibilidades de desarrollo o por el contrario, en un motivo mas para molestarse con la existencia. Atrás quedaron esos tiempos en los que los hombres solo aportábamos fuerza bruta y apoyo en las labores manuales, hoy también resolvemos el hogar, y las comidas del día a día, ahora, no solo ellas tienen la sabiduría de la cocina.