Thursday, February 26, 2015

Nuevas masculinidades

Ayer fui con la zurda a una clase abierta, que daba la apertura de un curso/diplomado sobre nuevas masculinidades para la comunidad de trabajadores estatales cerca a la ciudad donde vivo. Había representación de cada uno de los municipios cercanos de las áreas de Derechos Humanos, Trabajo Social, etc. En su mayoría hombres de todas las edades y formas, con dos expositores de lujo, muy bien preparados y con amplia trayectoria en los temas afines.

Mientras yo escuchaba atento, la zurda estaba absorta en la conferencia, de cuando en cuando me miraba, feliz por mi compañía a este evento, importante -para ella- por el aporte que esta clase trae para su maestría, en el campo profesional que ella eligió. Hubo varios cuestionamientos importantes para los hombres, con los cuales yo me sentí identificado y bastante conmovido; varias de las ideas allí expuestas ahondaron en mi ser, me hicieron recordar momentos de mi infancia y mi familia primaria, toda ella compuesta por mujeres excepcionales. Hay mucha información sobre este nuevo movimiento en la Internet, basta solo googlear los términos: masculinidades, nuevas masculinidades, hombre de nuevo tipo, para darse cuenta de ello.

De retorno a casa, ambos en silencio, noté como la mayoría de ocupantes del bus en el que nos desplazabamos eran mujeres, y solo podia sufrir y/o reir en silencio al ver la cantidad de ancianos, madres con niños en brazos y mujeres con paquetes pesados, pasar penurias con los vaivenes del camino, las frenadas sorpresa, y uno que otro pasajero estorbando.
No acabo de entender cual es la pieza que falta para unir los lados del puente: la academia, con un gran discurso y la posible mitigación de muchos de los problemas sociales actuales, y un devenir cotidiano tan ajeno y caótico, lleno de inconvenientes, ambos transcurriendo en un mismo escenario.

Wednesday, February 18, 2015

Sin desayuno a la cama.

Hoy nos levantamos temprano, son las 6 05 am y hay que ir a trabajar. Ella trabaja en una ONG y yo pues... ando buscando aun.

Basta de clichés baratos: desayuno a la cama, fruta picada, helados y demás dulces venenosos. Necesitamos hombres que se levanten media hora antes, preparen un desayuno lo suficientemente saludable para una jornada laboral, acompañen a sus esposas, amantes, novias y semejantes, a la parada del bus.
Hombres que arreglen a los niños para sus deberes escolares, y ayuden en los quehaceres matutinos, cinco veces a la semana. Que la vida se construye día a día.

Dejemos los romanticismos para las películas de Disney.